
BIOGRAFÍA DE DON HIGINIO CAMINO DE LA ROSA

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Verdaderamente, basta con mirar el mapa de España, en el que sus cordilleras principales atraviesan la península en dirección este - oeste para darse cuenta de que construir un canal en dirección norte - sur parece a todas luces una idea descabellada. Aunque también es cierto que cuando no existían los modernos medios de comunicación de hoy en día, como el ferrocarril, considerando que la salida hacia el oeste la hemos tenido bloqueada habitualmente por la cordillera política que ha sido tradicionalmente el Reino de Portugal, la idea de construir un Canal navegable hacia el norte para sacar los productos de Castilla era la mas lógica.! - Reflexiona el joven Higinio Camino al pasar con su pequeña calesa frente a la hermosa dársena del Canal de Castilla en Medina de Rioseco.Procedente de la casa familiar de Herrín de Campos, donde ha pasado unos días con su familia tras haber terminado sus estudios de Derechos y haber aprobado las oposiciones a Notarias y a la espera de que se le asigne su primer destino, en una España llena de convulsiones, que acaba de pasar casi sin solución de continuidad por el destronamiento de Isabel II, dos años de agitaciones y revoluciones y finalmente por un reinado de Amadeo de Saboya que ya hace aguas por todas partes y que nop se sabe muy bien cón terminará.
Higinio ha salido con la fresca de Herrín, para evitar el calor del mediodía que ya a estas alturas del mes de Junio de 1880, cuando la siega en este inmenso mar de trigo que es la Tierra de Campos se encuentra en todo su apogeo, empieza a hacerse insoportable y también para evitar el tráfico de los carros cargados de grano que se dirigen a Medina de Rioseco, en cuyas muelles fluviales sus cargamentos serán embarcados en las gabarras que lo transportarán canal arriba hasta Alar del Rey en donde será de nuevo transbordado, esta vez a los vagones del tren que hace el recorrido desde Alar del Rey hasta Reinosa, ya muy cerca de los puertos Cantábricos, construido para sustituir el tramo del canal de casi imposible construcción entre ambas poblaciones, remontando la Cordillera Cantábrica. Claro que ya se habla de que ese mismo ferrocarril terminará en cuestión de pocos años con la utilidad del Canal como medio de transporte, pues pronto podrán hacerse los recorridos que hoy se hacen lentamente por las aguas del canal remontando trabajosamente sus exclusas, por medio de nuevas líneas de ferrocarril que harán los mismos recorridos que el canal, pero con mucha mayor rapidez y por menor precio.
-Con Dios Don Higinio - le saludan de vez en cuando algunas de las personas que a pié a caballo o a bordo de diversos tipos de carros se cruzan con él.
-Usted siga bien - responde educadamente a todos el joven notario llevando la mano derecha a su sombrero y levantandolo ligeramente.
Es casi mediodía y tras detenerse unos minutos para tomar un ligero refrigerio, se pone rápidamente en camino con la intención de llegar a la hora de comer a Valdenebros del Valle, donde le esperan en casa de su futuro suegro, Julián Galicia, veterinario del pueblo, la mano de cuya hija Valeriana le pidieron sus padres Don Mariano y Doña Vicenta hace unos meses y a la que se dispone a comunicar su ingreso en notarías y a fijar con ella la fecha de su boda, antes de incorporarse a su primer destino en la localidad zamorana de Tábara, que le ha sido comunicado hace tan solo unos días.
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Mediaban el siglo XIX y el Reinado de Isabel II cuando el 11 de Enero de 1850, Doña Vicenta de la Rosa Pérez , esposa de Don Mariano Camino del Rey daba a luz al primero de sus hijos, al que pondrían de nombre Higinio.
Procedían ambos de familias de campesinos acomodados de la localidad de Herrín de Campos, próxima a Villalón y a Medina de Rioseco (la ciudad de los Almirantes). Doña Vicenta y Don Mariano, tendrán, además de Higinio, otro hijo varón Elíseo y tres hembras, Petra, Isabel y Micaela (o Sor Dolores como habría de ser llamada al ingresar como monja).
Gracias a la desahogada posición económica de la familia y a su propia fuerza de voluntad los deseos de Higinio de abandonar la tradición campesina familiar y estudiar una carrera pueden ser satisfechos. Estudia, o pasa sus exámenes de bachillerato en Valladolid y en dicha Universidad cursa la Carrera de Derecho que finaliza con excelentes calificaciones, todo ello coincidiendo con una de las épocas más tempestuosas de la Historia de España en la que se suceden guerras carlistas, abdicación de Isabel II, levantamientos cantonales, breve reinado y abdicación de Amadeo de Saboya, proclamación y disolución de la I República, etc.
Hechos todos ellos que sin duda cuando menos habían de distraer la atención de Higino que, sin embargo, como hemos dicho termina su carrera con notables resultados lo que le lleva a decidirse por el ejercicio del Notariado. Con su primer nombramiento de Notario en el pueblecito zamorano de Tábara, contrae matrimonio con la Señorita Doña Valeriana Galicia Ayala, hija de Don Julián Galicia natural de Fuentes de Nava y veterinario de Valdenebros y de Doña Salustiana Ayala de acomodada familia campesina de dicha localidad vallisoletana, que tuvieron ocasión de conocerse en una de las frecuentes visitas de Higinio a Medina de Rioseco acompañando a sus padre con motivo de una de las afamadas ferias que en dicha localidad, cabecera de uno de los ramales del Canal de Castilla, allí solían celebrarse.
Una vez casados y establecidos en Tábara en 1881, transcurrirán en dicha localidad los primeros años del matrimonio y de la carrera de Don Higinio, teniendo lugar además en la misma el nacimiento de nada menos que cinco de sus hijos: Consuleo, Julio, Felipe, Angela y Pablo Leónides.. Pero Tábara, como es obvio, no puede colmar los afanes profesionales del Notario Camino Galicia y Doña Valeriana desea que su prole que ya empieza a hacerse numerosa, se críe en una localidad algo mayor donde se le ofrezcan mejores opciones para comenzar su escolarización..
En 1886 Don Higinio obtiene la plaza de notario en Sequeros (Salamanca) bella localidad situada de la comarca de la Candelaria situada en las estribaciones de la Sierra de Francia. El primer año en dicha localidad no puede ser peor, pues los dos hijos pequeños, Angela y Pablo Leónides, fallecerían al poco de establecerse allí la familia con pocos meses de diferencia. Posteriormente sin embargo, las cosas parecen ir mejor para la familia, y allí nacerían el resto de sus hijos: María, Cristina y Salustiana ( la Tina y la Tana serían llamadas más tarde en Santander por sus compañeros de escuela) y comenzarían sus primeros estudios los mayores especialmente Julio y Felipe.
Si de su paso por su Tabara, su localidad de nacimiento accidental, escribiría Felipe en el futuro "Debí nacer en la entraña / De la estepa castellana / y fui a nacer en un pueblo / del que no recuerdo nada", de Sequeros, en cambio dejaría escrito: "Mi paisaje infantil está compuesto por los elementos - árboles, bosques, ríos lomas de la tierra candelaria de Salamanca donde viví hasta los nueve años".
Buscando mejores horizontes para la familia y gracias a la antigüedad que ya ha adquirido durante sus estancias en Tábara y Sequeiros, Don Higinio obtiene por fin en 1893 una notaría de 1ª Clase en Santander.
Allí la familia se instala en la calle Atarazanas número 14, muy cerca de la casa donde vivía, el que llegaría a ser famoso poeta Gerardo Diego. En Santander, los hijos mayores del matrimonio Julio y Felipe estudiarán el Bachillerato - aunque la prueba final de este podrían haberla realizado en la Universidad de Valladolid -, primero en el Colegio de Don Quintín Zubizarreta - donde coincidirían con los hermanos mayores de Gerardo Diego - y luego en Instituto de Santa Clara, tras una corta estancia en el internado de los Escolapios de Villacariedo y posteriormente gracias a la notable mejoría de las finanzas familiares que había supuesto la titularidad de la notaria de Santander, son enviados a Madrid para cursar las carreras de Medicina y Farmacia respectivamente.
Al poco de finalizar las carreras sus dos hijos, sin llegar a ver a ninguna de sus hijas casadas (ocupación principal de las mujeres en aquella época) y preocupado por el futuro de su segundo hijo Felipe, que daba muestra de tener mucho mas interés en el teatro que en la farmacia, falleció de cáncer en Santander a la temprana edad de 58 años, hay que suponer que bastante preocupado por las cargas que a su muerte iban a caer sobre los hombros de su esposa.