El periodista José de la Colina, en el número de Enero del año 2000 de la Revista "Letras Libres", cuenta la siguiente historia sobre el poeta León Felipe, su sobrino Carlos (el famoso torero mexicano hijo de su hermana Cristina) y un dibujo que a este último le regaló el famoso pintor español afincado en Francia, Pablo Picasso, tras haberle brindado una faena en el curso de una corrida de toros a la que asistía el pintor.
"Yo, lo saben ustedes - estaba diciendo León Felipe en el café Sorrento -, tengo un sobrino torero, no tengo que decirles su nombre, es Carlos Arruza. Bueno, pues Carlos toreó en ... ¿cómo se llama ese lugar de Francia donde hay también corridas de toros [León Felipe se refería a Nimes]. Tst, ya soy como un caballo sin memoria. Y Carlos, por recomendación de un periodista amigo, le brindó un toro a un español bajito, fuerte y calvo, de grandes ojos, que estaba en el tendido de la plaza, ¿van ustedes dándose cuenta?, y al final, cuando mi sobrino mató al toro y dio la vuelta al ruedo, el hombre aquel, sonriendo, le devolvió la montera con un papel dentro [¿qué torero iniciaría una vuelta al rueda sin recoger antes su montera, del albero si ha brindado al público, de manos de su mozo de espadas si no ha brindado o, si hubiera brindado el toro a alguien, de manos de la persona a la que se lo hubiera brindado?]. Y retorna a México mi sobrino y me lo cuenta: un señor me lanzó un dibujo en el que me llamaba algo muy raro; algo así como Picoso. ¿Un dibujo?, le digo yo. Y me dice: bueno, casi un garabato que quería parecer una cosa de toros y con una sola palabra escrita: Picoso. Pero qué estas diciendo, le digo, muéstrame el dibujo. No lo he guardado, me dice. ¡Pero, hombre!. Si no era gran cosa, León: un monigote como hecho por un niño. Ya, ¿y lo has tirado?. Si, ¿por qué?, no creo que le hubiera interesado a usted. ¡ Rediós !, ya lo creo que me hubiera interesado; eso de Picoso no te lo decía a ti; era su firma, y una firma célebre. Hombre, pues de haberlo sabido no lo tiro y se lo traigo. Pues buena la has hecho, has tirado a saber cuántos miles y miles de pesos, porque ese Picoso tiene que ser Picasso, el más grande pintor del mundo.
Me dijo que lo sentía. Y luego no he dormido en toda la noche. Mejor no me lo hubiera contado: ya os podéis imaginar qué disgusto. El dibujo ese, vamos, ¿nada menos que un dibujo de Picasso!, es como si yo lo hubiera tenido en las manos y me lo quitan. . Porque, vamos a ver, Samperio, ¿cuánto valdrá ahora un papelajo garabateado y firmado por Picasso?.
-Ponga la cifra que quiera, León -decía Samperio -, Una cantidad de dólares que es una barbaridad, que es una bestialidad. Como para no dormir en efecto.
-Hum. ¿Y Carlos lo tira y me dice que me lo hubiera dado!. Y se lo creo, porque el chico es un angel y me quiere mucho. ¿Pero... va y lo tira!."
Desde luego, como puede comprobarse con la imagen superior de este página, no es cierto que Carlos Arruza tirara el dibujo, en el que por otra parte, además de la firma de Picasso, figura su título - "Corrida de Angeles" - y una bella dedicatoria del célebre pintor malagueño, ni tampoco que Carlos Arruza no le conociera, al menos de oídas, como demuestra, asimismo, el hecho de que lo guardara como oro en paño y lo publicara en sus libros de memorias. (Por si no alcanzan a leerla, la dedicatoria reza así: "A Carlos Arruza que me brindó su magnifica faena, aquí hoy en Nimes el 28 de Mayo de 1950, este dibujo hecho para él y para que dé mis expresivas gracias al pueblo mejicano que tanto ha hecho por los españoles refugiados allá... y olé")
Puesto que Carlos nunca dio - que sepamos - su versión sobre la pretendida conversación con su tío León Felipe , a propósito del dibujo, se nos ocurren dos explicaciones posibles sobre esta historia, y dejaremos que el lector se quede con la que mejor le parezca:
1ª) Carlos, que tenía un carácter extraordinariamente alegre y jovial, quiso gastar una broma al "viejo cascarrabias" de su tío, fingiendo que no conocía a Picasso y de paso poner el dibujo a buen recaudo, evitando que cayera en sus manos (y mas tarde en las del ínclito Alejandro Finisterre, pretendido albacea del Poeta y pretendido inventor del futbolín).
2ª) La calenturienta imaginación de León Felipe distorsiona la historia del dibujo que le ha narrado su sobrino Carlos, cosa muy propia de él (queremos decir lo de distorsionar la historia/¿la Historia?).